Hay para mí algo de original en la ciudad de Santiago de Cuba, ó el cariño que le tengo me lo hace parecer así, y de aquí la compilación de este libro. Anotar someramente los hechos, recabándolos de tradiciones, libros de actas, periódicos, monograffas y algunos manuscritos es, por una parte, preservar de una pérdida total muchas cosas que el tiempo había de borrar, y por otra, hacer conocer valentías, orgullos y vanidades nobiliarios, hábitos, ridiculeces, preocupaciones y energías desde su fundación hasta nuestros días, que servirán al historiador para descifrar con facilidad la manera de ser, y darse cuenta del por qué, del carácter de los habitantes de esta ciudad, conjunto de exajerado provincialismo y de constante rebeldía.